
Ésta es nuestra realidad
Gran revuelo ha causado el hecho de que las comunidades cuicatecas demuestren fehacientemente su oposición a la implementación del proyecto minero denominado “La Raquelita I”, en la región cuicateca, seguramente porque, como siempre ha sucedido en la historia de México, quienes toman las decisiones dudaron y siguen dudando de la capacidad de pensar y decidir por su propia cuenta, o quizás porque consideran que los politicastros asentados en esta zona del país realmente controlan a las comunidades cuicatecas mediante la ignorancia que han prohijado desde tiempos inmemoriales.
Afortunadamente la consistencia y claridad de las propuestas emanadas del primer ejercicio de concientización de las comunidades en el primer Congreso de Pueblos Originarios de la Región Cuicateca, siglo XXI, permitieron incubar una resistencia regional en contra de los intentos por desaparecer a nuestra cultura.
Ahora ocho años después el escenario ha cambiado sustancialmente, por un lado en un alarde de desprecio por las comunidades el gobierno federal ha licitado 3500 has. de las tierras comunitarias del municipio de San Juan Tepeuxila, incluyendo a las comunidades de San Sebastián Tlacolula, San Juan Teponaxtla y San Andrés Pápalo, dramáticamente según el mapa de localización del predio denominado Raquelita I, desaparecería a la comunidad de San Sebastián Tlacolula, además de ello, por si fuera poco significaría la destrucción de la cuenca hidrológica de la región cuicateca y afectaría seriamente a la cuenca del Papaloapán del cual el llamado río Grande de la región es tributario.
Por todas estas razones y las derivadas del movimiento comunitario Oaxaqueño del 2006, el escenario resulta en una inmejorable oportunidad para que las naciones originarias nuevamente ratifiquemos nuestro inalienable derecho a la existencia y por supuesto a rebelarnos ante el etnocidio continuado que el Estado mexicano ha desatado en nuestra contra, una vez más reiteramos el grito de nunca más un México sin los pueblos originarios.
Por significar para nosotros, los cuicatecos un espacio de reflexión y autocrítica con la mira en el futuro, presentamos algunos de los documentos a discutir en el CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO:

Difundiendo el CONGRESO
Cómo llegamos al CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO
La historia del CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO, se remonta al año 2001 cuando se realizo en la ciudad de Cuicatlán el “Primer Congreso de Pueblos Originarios de la Región cuicateca, siglo XXI”, el cual contó con la participación de 26 comunidades venidas de todas partes de la región, esta primera experiencia sentó las bases para un trabajo de discusión y organización a largo plazo, el objetivo la búsqueda de una forma de expresión y continuidad de la cultura en el marco de los megaproyectos derivados del plan Puebla-Panamá, hoy rebautizado como Mesoamericano.
Ocho años han pasado desde esa primera experiencia, las necesidades de las comunidades no han desaparecido, las condiciones se han agudizado cada vez más, casi al mismo tiempo que celebrábamos el congreso, el gobierno federal, deshonrando su palabra presentó, al CONGRESO DE LA UNIÓN, una iniciativa de ley para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios, la idea surgió de las mesas de diálogo que el gobierno federal a instancias de la sociedad civil había instalado con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, la propuesta de los hermanos chiapanecos, asesorados por una amplia mesa, en las cual participaron destacados miembros de la sociedad, representantes de los pueblos originarios y defensores de los derechos humanos.
El resultado de esta ley fue una burla para todas las comunidades y pueblos originarios, a quienes se les impidió ejercer su derecho a decidir sobre ellos mismos, negándonos el carácter de sujetos de derecho, en realidad solo venía a completar todas las reformas “legales” que atentan contra el sentido comunitario y la posesión de la tierra, que es el eje más importantes para la vida de las comunidades, la ley federal de aguas, el procede, FANAR y todas las demás derivaciones “jurídicas”, que colocan a todas las comunidades en la indefensión frente a los grandes capitales internacionales, los cuales se han asociado a la clase política nacional y estatal, en una alianza contra la vida comunitaria.
Entre los resolutivos del “Primer Congreso de Pueblos Originarios de la Región cuicateca, siglo XXI”, destaca la propuesta de: organizarnos, como cuestión fundamental para avanzar en el reconocimiento y defensa de la identidad indígena que implica distintos aspectos que van desde los económicos hasta lo social [1], para ello, El PRIMER CONGRESO DE PUEBLOS DE LA REGIÓN CUICATECA, SIGLO XXI, asume como objetivo la promoción de los USOS Y COSTUMBRES como mecanismo comunitario para la designación de sus autoridades y atención de otras relaciones internas comunitarias, es decir la reivindicación de la cultura propia como mecanismo para construir la organización mencionada. [2]
Entre las conclusiones del Congreso, destaca la valoración referida a la vida política de las comunidades, se advirtió, entonces que: Los partidos políticos nos han dividido en vez de promover la unión de nuestros pueblos, por eso decimos ¡Ya basta! De manipulación. Que sean los propios pueblos quienes decidan a quien o quiénes quieren por autoridades y su propio destino. [3]
Es decir, en el CONGRESO, se refrendó la primacía del derecho consuetudinario como el motor de la vida de las comunidades, los USOS y COSTUMBRES, por sobre la legislación y los marcos jurídicos ajenos a la vida cotidiana de las comunidades, el DERECHO MAYOR, el más antiguo, el que se origina en la historia de las comunidades y del pueblo cuicateco. El CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO, refrenda el respeto irrestricto a estos marcos y propone ahondar en su conocimiento y preservación, como condición para la preservación del pueblo cuicateco.
Como un intento por acercarnos a la concreción de los resolutivos del CONGRESO, un grupo de profesionistas de origen cuicateco, acompañados solidariamente por un equipo de universitarios dedicados al estudio de problemas sociales, nos dimos a la tarea de conformar el CENTRO DE ESTUDIOS DE LA REGIÓN CUICATECA, CEREC, el cual inició trabajos de investigación en torno de la cultura y las condiciones de la región cuicateca, promoviendo proyectos de recuperación de la lengua y de valoración de los recursos naturales, impulsando al mismo tiempo el resolutivo de dicho congreso en relación con los recursos naturales, mismo que señala, hacemos un pronunciamiento en defensa de los recursos naturales y la conservación del medio ambiente. Para avanzar en lo anterior, habremos de impulsar la organización de los pueblos indígenas de la región cuicateca, iniciando por los que tuvieran representación en el PRIMER CONGRESO DE PUEBLOS DE LA REGIÓN CUICATECA, SIGLO XXI. [4]
La ruta ha sido larga y laboriosa, el compromiso de trabajo y la vocación de las comunidades cuicatecas ha sido puesta a prueba, hasta ahora el compromiso y la responsabilidad comunitaria han permitido avanzar con paso firme a la consolidación del CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO, CAC, la resistencia y continuidad del pueblo cuicateco están aseguradas.
[1] Informe y descripción de actividades del: PRIMER CONGRESO DE PUEBLOS DE LA REGIÓN CUICATECA, SIGLO XXI. Cuicatlán, Oaxaca; junio 16 y 17 de 2001.
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.

¿Qué es el CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO?
El CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO, CAC, es un organismo que representa a las comunidades de la nación cuicateca, se constituye bajo el principio de que el poder radica en el pueblo y considera que los gobernantes solamente son representantes de la comunidad y no tienen el derecho a decidir por encima de los intereses de las mismas. Tal como lo reza el ARTÍCULO 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Nuestros fundamentos se encuentran en el libre ejercicio que el marco jurídico mexicano e internacional posibilitan; entre otros: la Constitución Política de los estados Unidos Mexicanos, la Constitución del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, la Ley General de Cultura del Estado de Oaxaca, el Convenio 169 de la organización Internacional del Trabajo, la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Carta internacional de los Derechos humanos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural y demás que resulten aplicables, pero sobre todo en un derecho fundamental, El Derecho Mayor, representado en nuestros USOS y COSTUMBRES, los cuales nos dan origen y preservan nuestra identidad.
¿Qué entendemos por AUTÓNOMO?
En el CAC, asumimos el carácter de ATÓNOMO, porque consideramos que “la autonomía es un sistema para reconocer o acrecentar derechos de unos grupos o pueblos, no para anular o reducir derechos fundamentales de nadie.” Entendemos que la autonomía es una facultad de regulación libre, responsable y temporal, cuyo ejercicio institucional, colectivo o individual produce los efectos autorizados por el pueblo soberano. Asimismo, que, la autonomía puede expresarse en tres forma: autonomía pública (referida a entes jurídicos de naturaleza pública); autonomía social (relativa a entes colectivos); y autonomía privada (que tiene que ver con la voluntad de los individuos).
Consideramos que para que esta sea posible debe dejar de ser un proceso de continuidad colonial, una autonomía subalternizada y condicionada por el sistema (sobre la base de las actuales estructuras territoriales), las cuales aíslan y separan a los pueblos convirtiéndolos en organismos autistas, sin perspectivas de pertenencia, ni a la entidad étnica propia, ni lo que podríamos llamar la nación mexicana, es decir hemos sido relegados al sótano de la patria grande.
Suscribimos la idea de la autonomía como un proceso de descolonización y liberación, con una cualidad fincada en el bienestar humano, la justicia y dignidad como premisas, la vía que pretenden y buscan los pueblos originarios/indígenas, reconstituir redes de mancomunidades interecológicas con poder político diárquico (interacción de género institucionalizado en la familia) unitario cosmogónico eco-biótico, la comunalidad, sustento histórico de nuestros pueblos.
Pugnamos por una autonomía administrativa, económica y política. Esta autonomía debe expresarse/representar mancomunando visiones de pueblos originarios/indígenas en una nueva Asamblea Constituyente, hacia una nueva nación mexicana.
Ahora, por autonomía entendemos a una actividad y marcha propia en la gestión y desarrollo económico y administrativo de pueblos o regiones [siempre que no afecte, no comprometa, a generaciones futuras]. Es decir, que la distribución de los pueblos indígenas está en la premisa de “unidad en la diversidad”.
Dentro de nuestra idea de autonomía social contemplamos que los pueblos originarios:
1) Sean reconocidas como pueblos o grupos con identidades propias. Este es un requisito fundamental, sustento del reconocimiento de derechos colectivos. Éstos no vienen a contraponerse a los derechos individuales, sino a complementarlos e incluso a asegurar que tales derechos o garantías individuales puedan ejercerse apropiadamente.
2) Tengan autoridades propias, elegidas libremente por las mismas colectividades; esto es, que puedan constituir su respectivo “autogobierno”, cuyas características, funciones o facultades, instancias administrativas, etcétera, en el pleno ejercicio de la soberanía.
3) Se les reconozca un ámbito territorial propio que, desde luego, va más allá de la demarcación de las tierras como parcelas o unidades productivas. Si bien en algunos regímenes autonómicos se establecen los llamados derechos “cultural-personales”, con independencia del ámbito territorial, éstos son complementarios y no el fundamento único del sistema. Dado que la autonomía implica derechos sociopolíticos, instituciones, etcétera, estos derechos deben tener un “piso” firme, un espacio de realización.
4) Adquieran las facultades y competencias para preservar, en lo que consideren necesario, y para enriquecer y aún cambiar o ajustar en lo que acuerden como imprescindible, sus complejos socioculturales (lenguas, usos y costumbres, etc.). Como principio de la vocación innovadora que ha estado presente en nuestros pueblos a lo largo de toda su historia.
5) Puedan participar en las instancias u órganos de decisión nacional y local. La autonomía no es “enconchamiento”, autarquía, ensimismamiento o aislamiento, sino búsqueda de participación plena en la vida nacional, en los órganos democráticos de la nación. Desde luego, implica la participación en las llamadas “instancias de debate y decisión nacional”: congresos locales y, en nuestro caso, el Congreso de la Unión; y en general, en todas aquellas instituciones creadas para la representación ciudadana, sin que la condición “étnica” levante un obstáculo para ello.
6) Finalmente, que los pueblos que se benefician del régimen autonómico puedan manejar los recursos propios, y recibir los recursos nacionales en ejercicio de un federalismo cooperativo y solidario, imprescindibles para que sus órganos y autoridades realicen las tareas de gobierno y justicia que el propio orden legal les asigna.
¿De qué autonomía hablamos?
La autonomía que proponemos construir, es, por un lado, una autonomía frente a los poderes constituidos, frente al capitalismo neoliberal, que implica no aceptar las reglas del juego impuestas, luchar por la vida para no morir de muerte regalada y defender, practicando, otra forma de vida nacida de la creatividad aplastada durante siglos de subordinación y sometimiento.
Por otro, para nosotros, autonomía implica construir mirando hacia adentro del movimiento y de los individuos, que tienen una historia de prácticas previas que es necesario repensar para ver cuáles recuperar y cuáles recrear, transformándolas y adaptándolas a las nuevas circunstancias en las que se desenvuelve la lucha de hoy.
Una autonomía que implica la posibilidad de decidir qué aspectos se quieren rescatar y recrear de las experiencias históricas, de las tradiciones de las comunidades y de otras prácticas de lucha, y qué aspectos se quieren transformar en un sentido más democrático e igualitario.
¿Por qué CUICATECO?
En el CAC, reivindicamos la esencia del pueblo cuicateco como una construcción histórica, milenaria y preexistente a la nación mexicana, por tanto con todo el derecho a existir y a ser reconocido como parte de la realidad mexicana, asumimos que como parte del México profundo, de la América profunda, compartimos una cosmovisión diferente.
[Los] pueblos/ naciones originarias [somos] precisamente parte de otra cosmovisión, otra lógica de vida, otro sistema y código jurídico; distinto a la occidental republicana; en los hechos, no sólo se los desconoce e ignora, sino que se los excluye del escenario republicano. Eso hace afirmar que: “Los ‘cambios y las revoluciones’ en el país no han logrado superar las estructuras coloniales, ‘por que no lograron afectar la matriz del colonialismo interno’ y es por eso ‘que la relación colonial entre una minoría (dominante) y otra mayoría (dominada) sigue vigente en la historia del país” [1]
Es decir poseemos historia, cultura e identidad distintivas, tenemos la capacidad de tomar decisiones sobre los recursos o elementos culturales necesarios para cumplir nuestro propósito social específico, existir. Somos por tanto, históricamente: Una cultura autónoma, en donde la decisión se ejerce sobre [nuestros] recursos propios.[2]
Trabajamos para la restauración de nuestra identidad étnica, el pueblo/nación cuicateco, para ello nos afanamos en la recuperación de nuestra historia propia, sistemáticamente ignorada, negada o distorsionada por el colonizador; la recuperación de nuestro espacio, reducido y dividido por la colonización, pugnando por la reintegración de nuestras comunidades como un solo pueblo; la recuperación del conocimiento propio en un nivel mucho más amplio que el que permite la actual expresión local; luchamos por la recuperación de la expresión y de la comunicación entre todos los miembros de un pueblo, para ello trabajamos en la recuperación de nuestra lengua propia nrudu ñeeyü.
Todo esto exige, necesariamente, ampliar la capacidad decisión, es decir, ganar espacios de poder político, para ello trabajamos, sin embargo, es necesario aclarar que no hablamos de la política convencional, esa que se ha convertido en un servirse de la comunidad, el pueblo, el estado o la nación, hablamos, por tanto de una revaloración ética del quehacer político.
Los objetivos de la reconstrucción identitaria que proponemos implican:
a) la construcción de una identidad india como elemento ideológico que permita unificar a los diversos pueblos concretos en una misma lucha de liberación, a partir del reconocimiento de su condición común de colonizados y de la reivindicación de una civilización común por encima de las particularidades culturales de cada pueblo;
b) a partir de la negación global de la civilización occidental, abrir el espacio ideológico para la construcción de proyectos civilizatorios alternativos basados en las concepciones más profundas de las culturas indias;
c) crear el marco ideológico necesario para justificar y hacer viable el proceso de apropiación cultural de elementos detentados hoy por las culturas dominantes, que son necesarios para instrumentar proyectos alternativos de desarrollo, o de etnodesarrollo, sin que tal apropiación pueda entenderse como una renuncia a la cultura propia de cada pueblo ni resulte contradictoria con el proyecto global de la civilización india.
¿Cómo pensamos la política en el CAC?
En el CAC, consideramos que solo el ejercicio democrático del poder, bajo los principios fundamentales de servir y no servirse; representar y no suplantar; construir y no destruir; obedecer y no mandar; proponer y no imponer; convencer y no vencer; bajar y no subir; mandar obedeciendo, harán realidad el postulado constitucional antes mencionado.
Por ello reivindicamos el principio 5º. Del documento “Los Sentimientos de la Nación”: “La Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes [……], y éstos [……] deben ser sujetos sabios y de probidad”, asumimos que sólo un gobierno producto de la soberanía será capaz de defender los intereses de la nación que lo elige, sea esta la nación cuicateca o la gran nación plurinacional mexicana.
Para el CAC, uno de los fundamentos que harán posible que los gobernantes gobiernen para quienes los eligen consiste en que puedan ser removidos tal como lo señala la porción final del artículo 39: El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. Ello solo será posible si se instauran los mecanismos para hacerlo posible, por ello reivindicamos el funcionamiento de la ASAMBLEA COMUNITARIA, como el eje rector del poder al interior de las comunidades.
En el CAC, consideramos que para que esto sea posible, los dirigentes o coordinadores del mismo no podrán pertenecer a ningún partido político ni acceder a puestos de representación popular o cargo público, mientras pertenezcan a la estructura representativa del CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO.
Reivindicamos el derecho de todos y cada uno de los cuicatecos a profesar la fe y la ideología que mejor represente sus intereses, pero ratificamos la primacía de los intereses comunitarios por sobre toda expresión de individualidad en la vida de las comunidades, ello solo alienta el divisionismo y la destrucción del tejido social, la libre expresión de las ideas solo tiene ese límite, la racionalidad y el equilibrio están garantizados en las expresiones propias de la cultura cuicateca.
Qué pensamos de la naturaleza y su aprovechamiento
En el CAC, las condiciones actuales del país y del mundo globalizado, marcadas por la política depredadora del capital nos llevan a tomar conciencia de la necesidad de conservar la complementariedad ecológica y de los ecosistemas como una forma real de enfrentar seriamente la pobreza. Esto significa la conservación del medio y su aprovechamiento racional, en nuestra opinión, hasta ahora la depredación y destrucción irracional ha castigado a las regiones y territorios de los pueblos originarios depauperando y sumiendo en la pobreza e indigencia a estas y favoreciendo a las oligárquicas nacionales e internacionales, asociadas a las élites políticas del país, instaladas en las regiones con mayores recursos naturales estratégicos. Esta relación desigual tiende a descentralizar “pobreza-miseria”, principalmente para los pueblos originarios/indígenas y sectores populares de la sociedad, generando “Bonanza con riqueza” para las familias etnoeconómicas oligárquicas, colonia /tentáculo de las transnacionales.
Reafirmamos que la tierra es nuestra madre y que un hijo no vende o negocia con el ser que le da la vida y le garantiza el sustento y la pervivencia de sus generaciones,
Demandando de los Estados Nacionales y del sistema internacional de los Derechos humanos protección para nuestras culturas, familias y generaciones indígenas; así como para nuestros territorios y recursos biológicos de biodiversidad y genéticos que constituyen nuestro patrimonio colectivo,
Manifestamos nuestra convicción de que la resistencia y la unidad entre los pueblos es la única forma de defender efectivamente nuestros territorios, recursos y patrimonios.
Llamamos a fortalecer la resistencia indígena nacional y continental para defender nuestros patrimonios territoriales y recursos naturales.
Proclamamos nuestra autonomía política, jurídica y administrativa, para decidir sobre el uso y beneficio de nuestros territorios y sus recursos naturales, conforme a todos los ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales.
Demandamos que cese la colonización de las multinacionales, los estados y los particulares a los territorios y los pueblos indígenas.
Proclamando que somos pueblos originarios y por tanto tenemos derechos colectivos, especiales, humanos y ancestrales y no renunciamos a ellos a favor de terceros, sin importar la nacionalidad de los mismos.
Valoramos las experiencias de los pueblos indígenas que han hecho frente a las políticas e intereses económicos de las trasnacionales y llamamos a un intercambio permanente y autocrítico que nos permita la unidad de acción.
Afirmamos la necesidad de proteger nuestras culturas, familia y generaciones indígena; así como para los territorios de nuestras futuras generaciones.
Demandamos la ayuda, cooperación y solidaridad de la comunidad nacional e internacional para defender nuestros territorios y recursos.
Rechazamos la violación de nuestros derechos humanos para satisfacer los intereses de las multinacionales.
Manifestamos nuestra total disposición a un diálogo permanente entre todos los miembros de la sociedad, en igualdad de condiciones como la única alternativa para reconstruir la nación mexicana en una relación de paz con justicia y dignidad, para todos y todas las y los mexicanos.
[1] Vid J. Luis Saavedra, en “Tomamos la palabra para decir nuestra verdad”, 2003:6, que toma las expresiones de V. Hugo Cárdenas.
[2] Guillermo Bonfil. Dialéctica de la contradicción en obras escogidas; T4; México; INI-INAH-CIESAS; 1995. Pág 344.

Debatiendo sobre el CONGRESO

La organización tiene historia
¿Por qué decidimos organizarnos?
En febrero de 1996 se firmaron los Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígena, como resultado del proceso de diálogo entre el gobierno y el EZLN, al que fueron invitados por los zapatistas pueblos indígenas de todo México. Estos acuerdos fueron traducidos a iniciativa de ley por la COCOPA -Comisión de Concordia y Pacificación, formada por legisladores representantes de los partidos políticos-, pero el gobierno mexicano incumplió su compromiso de elevar a rango constitucional los derechos colectivos de los pueblos indígenas plasmados en la iniciativa de ley. En su lugar, fue aprobada en el año 2001, una “ley indígena”, medida propagandística ante la marcha de la comandancia del EZLN a la capital de México. Esta ley, llena de ambigüedades, desconoce a los pueblos indígenas como sujetos de derecho y niega a las comunidades indígenas el derecho a ejercer control sobre su territorio y recursos naturales, como si el autogobierno que les concede pudieran practicarlo en el aire. ¿Cómo explicarlo? Sobre territorio mexicano sobrevuelan como zopilotes las empresas transnacionales, en busca de recursos estratégicos que las comunidades indígenas han preservado hasta ahora. Entre ellos, el agua, los minerales y la biodiversidad.
Las comunidades indígenas, sobre todo las zapatistas, han buscado que sus derechos colectivos se plasmen en la Constitución Mexicana. Pero no se han quedado esperando el reconocimiento oficial para ejercerlos. Desde hace unos ocho años se vienen construyendo y consolidando los Municipios Autónomos, cada uno con un Consejo Autónomo conformado por autoridades elegidas en asamblea por cada comunidad del municipio, y en muchos casos con el apoyo de la sociedad civil, que se encarga de promover salud, educación, vivienda, alimentación, cultura, información -medios de comunicación autónomos-, y de la administración de justicia. Lo original es que todo esto se hace en “resistencia”. Y esto significa: sin aceptar recursos del gobierno.
Los cuicatecos hemos considerado especialmente importante aprender del ejemplo de las comunidades organizadas de esta manera, sobre todo en momentos en que nuestros recursos son codiciados por las mineras trasnacionales y el gobierno federal ha comenzado a otorgarles concesiones sobre nuestros territorios y recursos naturales sin consultarnos y demostrando un total desprecio por nuestra existencia, en este marco hemos decidido construir “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü, como un primer paso en la construcción de nuestra propia autonomía y la recuperación total de nuestra dignidad y con ello nuestro derecho a existir como parte de la gran nación mexicana-
¿Cómo funciona el CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO?
El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü es el órgano de representación de las comunidades cuicatecas que así lo decidan, tiene como función proteger y garantizar el desarrollo de las comunidades que la conforman, mediante la búsqueda de la autodeterminación y autonomía de las comunidades, es una forma coordinada de construir alternativas propias para el desarrollo.
El funcionamiento básico del “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü es la democracia comunitaria, por lo que plantea una estructura basada en la Asamblea General, la cual delegará en el Congreso de Comunidades la responsabilidad de la toma de decisiones, éste a su vez orientará las acciones del “Congreso Autónomo Cuicateco”, que a su vez hará las consultas necesarias a las Asambleas Comunitarias para el ejercicio de las decisiones finales.
Para hacer realidad la representación horizontal adoptamos los siete principios éticos de una nueva forma de practicar la política estos son.
Servir y no servirse; bajo ninguna circunstancia el poder político y la representación de nuestras comunidades puede entenderse y mucho menos practicarse como una forma de enriquecimiento ni de ejercicio discrecional del poder, solamente somos representantes y estamos al servicio de las comunidades.
Representar y no suplantar; ningún representante puede actuar por decisión propia, nunca debemos olvidar el hecho de que estamos al servicio de las comunidades y solo las representamos, por lo que no podemos decidir en contra de sus intereses ni, mucho menos, comprometer su integridad sin consultarlas.
Construir y no destruir; la finalidad básica de nuestra organización es la de conservar las características propias de nuestra cultura cuicateca, construyendo sobre la base de lo que nos da identidad una mejor sociedad para todos y todas los cuicatecos y cuicatecas, defendiendo en todo momento nuestra integridad como pueblo cuicateco, y oponiéndonos a la destrucción de nuestra identidad cultural y territorial.
Obedecer y no mandar; dado que estamos al servicio de las comunidades que representamos, en ningún momento actuamos en contra de los intereses de nuestras comunidades ni imponemos nada, solo obedecemos los mandatos comunitarios y buscamos la manera más eficiente de cumplir con los mandatos de las mismas.
Proponer y no imponer; como parte de las comunidades que somos, participamos de nuestros órganos de toma de decisiones, sobre todo de la Asamblea comunitaria, como un miembro más de la comunidad, por lo que tenemos el derecho de proponer alternativas de solución acordes con los intereses de nuestras comunidades, no imponemos puntos de vista opiniones o soluciones, compartimos responsabilidades y compromisos de trabajo, proponemos no prometemos.
Convencer y no vencer; ningún delegado del “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, tiene facultades para pretender imponerse a su comunidad mediante la lógica de vencer a quienes se oponen o no comparten sus opiniones, la mejor manera de caminar juntos es convencer, consensar con los miembros de la comunidad a través de la razón las mejores alternativas para solucionar nuestros problemas, en la comunidad los problemas personales pasan a segundo término, la armonía comunitaria solo se garantiza compartiendo no compitiendo.
Bajar y no subir; la mejor manera de garantizar el funcionamiento de la vida comunitaria en términos de su integralidad es mantener una conducta de igualdad y equidad en las relaciones comunitarias, nadie por encima de la comunidad, nadie por debajo de ninguna representación, la horizontalidad garantiza esta relación, todos somos iguales, sin importar edad, género, condición, todos somos parte de la comunidad y esta solo se puede conservar bajo estas premisas.
Mandar obedeciendo, la forma más efectiva del ejercicio del poder es asumiendo que los que ejercen el poder son mandatarios, es decir están al servicio de la comunidad y no al revés, es decir deben obedecer los mandatos de la comunidad, de los contrario deben ser removidos de las representaciones en cualquier momento que esto sea necesario.
El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC está formado por representantes elegidos por mujeres, hombres y niños y niñas de todas las comunidades.
Del procedimiento de organización del “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü:
- Los delegados al Congreso de Comunidades serán electos en ASAMBLEA GENERAL, mediante voto universal directo (un comunero (a), un voto), se elegirá un delegado por cada diez comuneros, las comuneras elegirán delegadas bajo el mismo criterio. Se pretende con esto garantizar la participación de la mujer en la toma de decisiones, con la intención de hacer que la fuerza organizativa de nuestras comunidades sea mayor, bajo las condiciones actuales no es posible dejar a un lado la participación de las compañeras comuneras, dentro de la estructura del CAC se buscará la participación de los niños y niñas, por lo que se diseñará un mecanismo que les permita participar de las decisiones que les incumban de manera directa, este mecanismo se consensará y se hará la propuesta para que sean los niños quienes decidan si les es propio o en su defecto hagan alguna propuesta alternativa.
- Por las características de nuestras comunidades las comuneras plantearán las problemáticas que les afectan y generarán las soluciones a los mismos, es indispensable el apoyo de los compañeros comuneros para que esto sea posible.
- El CONGRESO DE COMUNIDADES elegirá por mayoría a la representación del “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü seis CONSEJEROS por comunidad, de los cuales tres serán mujeres. Estos CONSEJEROS coordinarán Comisiones de trabajo, las cuales se integrarán como sigue:
- Derechos humanos.
- Vinculación.
- Educación.
- Organización.
- Logística.
- Otras. Las que se hagan necesarias según las condiciones en que se desarrolle la organización.
- Para la coordinación efectiva de las COMISIONES se nombrarán dos CONSEJEROS al frente de cada una, estos se rotaran cada seis meses o antes según lo requiera la propia comisión, la sustitución se hará de manera alterna para garantizar la continuidad de las tareas, por lo tanto y por única ocasión la cartera non será la única en ser relevada de sus funciones durante el primer año.
- Para garantizar la transparencia de la representación, los CONSEJEROS serán sustituidos cada año, en forma alterna, tres y tres, para cumplir con este criterio durante el primer año de funcionamiento del CONSEJO, los CONSEJEROS sin responsabilidad directa en Comisiones serán sustituidos a los seis meses de iniciadas sus funciones, dando paso a la elección de tres nuevos CONSEJEROS por comunidad, esto se hará por única ocasión de esta manera.
- Toda desavenencia en el funcionamiento del consejo se resolverá en primera instancia en el CONGRESO DE COMUNIDADES, de no ser satisfactoria la resolución se trasladará a las ASAMBLEAS COMUNITARIAS, mediante la implementación de una comisión que analice el caso y lo presente a las Asambleas correspondientes.
- El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, snduchi nü se responsabilizará de la capacitación, en todos los aspectos de los CONSEJEROS y de los COMUNEROS de todas y cada una de las comunidades, mediante mecanismos diseñados especialmente para el caso.
- El incumplimiento en las responsabilidades asignadas al CONSEJERO, se sancionará conforme a los Estatutos Comunales vigentes en la comunidad de origen del mismo. Esto en tanto que dicho CONSEJERO es un representante comunitario ante el CONSEJO y por tanto responsable ante su comunidad.
Las tareas del “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC
El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC busca desarrollar tres funciones fundamentales. Por un lado un proceso de regionalización cuyo objetivo es fortalecer la unión y la coordinación entre las distintas comunidades, Municipios y regiones del territorio cuicateco, ya sea a nivel organizativo como también para los diferentes proyectos como pueden ser las cooperativas de mujeres, proyectos de educación, salud o agua potable, buscando compensar las diferencias en el nivel de desarrollo entre las distintas zonas.
El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, busca ayudar en la resolución de problemas agrarios, de acceso al agua e incluso familiares, además buscará alternativas que le permitan garantizar los insumos y coordinar a los promotores de educación y salud, construyendo un sistema propio acorde a las necesidades de las comunidades que le dan sustento. Se trata de “aprender a gobernar en el proceso mismo de gobernar”.
Mediante este mecanismo El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, busca “La construcción de un sujeto comunitario autónomo. Eso implica un cambio de relación con los demás, y con el mundo. Ello implica también desarrollar una forma de inserción en las colectividades, que no altere el funcionamiento de las comunidades sino que lo complemente y ayude a mejorar.
El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC buscará conformar redes de solidaridad nacional e internacional, que le permitan desarrollar sus propios proyectos comunitarios, partiendo siempre de la idea de que sean las comunidades las que decidan que proyectos y en que condiciones se pueden llevar acabo y cuales no, redistribuyendo los recursos según las necesidades de la zona y del momento.
Debido al desconocimiento o las orientaciones equivocadas las autoridades pueden incurrir en violaciones a los derechos humanos, por lo que El “Congreso Autónomo Cuicateco”, CAC, también atenderá las denuncias contra ellos por violaciones a los derechos humanos, las protestas y las inconformidades.
Los cargos son honoríficos, considerados como “servicio al pueblo” y sólo cuando las situaciones lo ameriten se podrá contar con el pago puntual de algunos gastos de viaje por parte de las comunidades.
Existirá la revocación del mandato para quienes no cumplan en sus cargos, se privilegiarán, no obstante, las llamadas de atención para rectificar conductas anómalas o fallas en la tarea de algunos de sus miembros. Para lograr un buen funcionamiento se instaurarán talleres de formación y capacitación permanentes entre los miembros de las comisiones para lograr un funcionamiento eficaz y responsable.
Los mayores de cada comunidad son los verdaderos guardianes de la cultura y de la vida comunitaria por lo que se establecerá una consideración especial, cediéndoles un papel de consejeros comunitarios, por lo que se agruparán en Consejos de Ancianos o de notables, se abrirá un espacio para que también participan mujeres, en igualdad de condiciones.
En cada comunidad funcionará una Comisión de Vigilancia, igualmente rotativa y nombrada también en Asambleas. La Comisión de Vigilancia también esta presente en las reuniones para que las comisiones “no se vaya por el mal camino”. Sin embargo, la vigilancia mayor sobre estas comisiones la ejercerán las comunidades, fuente del poder y la representación, las cuales cuidarán que se ejerza buena representación bajo el principio máximo de “mandaruna obedeciendo.”

Cultura viva
